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Adios, cometa Hale-Bopp.
Ing. Edgar Castro Bathen
Director de la Asociación Astronómica de Guatemala
 



El cometa Hale-Bopp se aleja de nosotros después de haber orbitado el Sol, regresando a la inmensidad del espacio. Poco a poco, el astro rutilante perderá su cola y brillantez, y volverá a convertirse en una roca obscura y fría, que viajará en la negrura del cosmos recortándose únicamente contra la luz de las estrellas que le servirán de fondo.

Aquel cometa que captó la atención de millones de personas en todo el mundo y que ocupó los titulares de los medios informativos, desaparecerá pronto del firmamento. Por un tiempo lo podremos seguir viendo con binoculares y después con telescopio, hasta que finalmente se perderá de vista.

El viento solar disminuírá su efecto sobre él, y su temperatura bajará al retirarse, lo cual ocasionará que el vapor y los gases desaparezcan y solo quede el hielo. Hielo que entrará en un trance de siglos para despertar nuevamente en su siguiente acercamiento, el cual ocurrirá más de 100 generaciones después de nosotros, en el año 4,377. Sin embargo, las grietas producidas por los chorros de vapor le quedarán abiertas, como cicatrices imborrables, recuerdos de su paso por el Sol.

¿Qué produjo este cometa?

Cosas agradables

  1. Muchas personas, de todas las edades, vieron por primera vez un cometa. Algunos desde la ciudad, otros en el campo, en los miradores, unos cuantos en el volcán de Agua, en la playa y algunos afortunados desde el techo de sus casas. Entre los que vieron el cometa estuvieron cientos de niños. Niños que lo recordarán cuando sean grandes y lo contarán a sus hijos, no con temor sino como una bonita experiencia.
  2. El cometa causó que se conociera mucha gente que nunca se había visto. Personas que no se conocían hablaron del cometa haciendo comparaciones con otros cometas como el Halley en 1985, el Kohoutek, el Ikeya-Seki y el Hyakutake.
  3. Se despertó el interés por el evento celeste. En nuestro viaje a Asunción Mita, Rodrigo Roesch y yo hablamos ante más de 300 escolares, y observamos con telescopios durante toda la noche mostrándole a centenares de personas el planeta Marte, la Nebulosa de Orión, los cráteres de la luna, etc. Allí conocimos al entusiasta profesor Daniel Guitz, un divulgador incansable de la ciencia, y quien ha observado cinco cometas. También dimos charlas en colegios. En uno de ellos asistieron ¡750 personas! Otro punto de observación fue el mirador de San Lucas, a donde llegaron cientos de personas a las 4:30 de la mañana, con el único interés de ver el cometa. Recordamos a doña Consuelo de Vettorazzi, quien con un gran entusiasmo no faltó a una sola cita.
  4. El apoyo de los medios de comunicación fue total. PRENSA LIBRE nos abrió sus páginas para anunciar el acontecimiento celeste, (ver "Cometa será visible", 27/10/95, pag.57, "Cometa Hale-Bopp podrá observarse en Guatemala desde el 6 de febrero", 12/01/97, pag. 13; "El cometa Hale-Bopp, próximo a verse en Guatemala", 23/01/97, pag. 27) y luego nos ha dado la oportunidad de mantener informada a la población. Por otra parte, varias radiodifusoras nos hicieron entrevistas y una de ellas, Radio Sonora, nos brindó la oportunidad de tener un programa informativo diario desde el mes de febrero 97 hasta la fecha, y con gran entusiasmo se le nombró "La Emisora Oficial del Cometa Hale-Bopp". La televisión también nos dió oportunidad en sus noticieros. El programa "Temas de Noche", de José Eduardo Zarco, dedicó un tiempo para el cometa.
  5. Hubo un descanso para el espíritu. Todos los que trabajamos para ganarnos el sustento, pudimos hacer una pausa en medio de nuestros problemas, para ver hacia el cielo, y recordar las maravillas de la creación. Las familias se unieron para ver el cometa.
  6. En el Japón, muchos edificios apagaron sus luces a la hora en que el cometa era visible, para que la gente lo pudiera ver. En El Salvador la gente corrió al patio de un centro comercial desde donde se estaba viendo el cometa claramente.
  7. Hubo importantes descubrimientos. Se descubrieron nuevos elementos en el Hale-Bopp, que nunca se habían encontrado en otros cometas, ejemplo, la olivina y dióxido de azufre. Otros datos se están analizando por la NASA.
También hay que mencionar que hubo una nota desagradable y lamentable. En California, 39 personas fueron convencidas de que el cometa Hale-Bopp era la señal para pasar a un nivel superior de vida, y se suicidaron pensando que así llegarían a una supuesta nave espacial que acompañaba al cometa. ¡Qué pena!, porque nunca existió tal nave espacial. Fueron víctimas de un engaño. Esperamos que en Guatemala nunca suceda esto y para ello la Asociación Astronómica hará todo su esfuerzo por dar a conocer los acontecimientos celestes de manera científica, siempre contando con el apoyo de los medios de comunicación.

Con todo esto, el cometa Hale-Bopp será algo inolvidable. Al divisarlo en sus últimos días, un sentimiento de nostalgia nos invade en lo más profundo del corazón, al comprender que nunca más volveremos a verlo, ya que el señor tiempo no nos permitirá esperarlo 23 siglos.