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Pionero de las estrellas
Ing. Edgar Castro Bathen



La astronomía guatemalteca le debe mucho al señor Héctor Roberto Caballeros Barrios, geólogo de profesión y astrónomo de corazón. Roberto -como afectuosamente le decimos sus discípulos-siempre tuvo inquietud por observar el cielo. Su padre, don Roberto Caballeros, era catedrático de Cosmografía en el Instituto Central para Varones y de él aprendió sus primeros conocimientos del universo.

Catalizador de la astronomía, desde los años 60 se reunía con un grupo de amigos a platicar del tema. Estos hablaban de formar la Sociedad Astronómica de Guatemala, pero el tiempo fue pasando y los estatutos nunca se concretaron. Finalmente, en Agosto de 1983, Roberto dispuso crear un club de astronomía, sin estatutos ni reglamentos ni nada, donde simplemente se juntaran y empezaran a observar. Llamó a un puñado de amigos y les propuso la idea. Barajaron nombres como Cosmo Centro, Astro Centro y Cosmo Club, pero finalmente quedó Astro Club, porque sonaba más bonito.

Uno de los mejores logros del Astro Club fue formar un grupo constante de unas 10 personas que contínuamente observaban y estudiaban mapas estelares. Se reunían en su casa, cada semana, para platicar de observaciones. La llegada del cometa Halley en 1985, hizo que se adhirieran nuevos miembros al club, -entre los cuales llegó el que escribe-, y poco a poco se fue integrando un grupo muy entusiasta y unido. Organizaban excursiones de observación e iban a la costa sur y a Zacapa, a ver estrellas. Algunas veces se tenían que conformar con observar desde el techo de la casa de uno de ellos, pero no les importaba, porque la astronomía les corría en las venas.

Roberto el es guatemalteco que lleva más horas de observacion del cielo: alrededor de diez mil. Ha visto todos los objetos de Messier, cantidad de nebulosas, galaxias y cúmulos estelares. Incluso un quasar. Más de 50 años de observacion le respaldan. Pero esto no hizo que perdiera su humildad y amabilidad. Sin egoísmo, enseñó todo lo que sabía a este grupo de pupilos suyos. Les mostró los tesoros escondidos del cielo, como "El Joyero" en la Cruz del Sur, un bellísimo cúmulo estelar; la galaxia de Andrómeda, a 2.2 millones de años luz, y "Albireo", una estrella doble formada por una estrella azul y otra dorada.

Los miembros de este grupo fueron los que más tarde organizaron la actual Asociación Astronómica de Guatemala, cuyas metas son las mismas que Roberto sentó en el Astro Club: observar, estudiar y compartir. -"La astronomía le enseña a uno un nivel más alto de cultura, sobre todo un nivel filosófico más alto, porque lo conduce a pensar en el origen del Universo, en el origen del hombre, en el origen de la civilización. Son pensamientos filosóficos mucho más profundos, fundamentales. Uno aprende a ser humilde" -dice -"porque somos tan sólo una pequeña partícula de polvo en la inmensidad del Universo. Ni siquiera el Sistema Solar es suficientemente grande para ocupar un lugar preponderante en el Cosmos. Lo que se gana con la astronomía es una gran lección de humildad. Esa es la ganacia real".

Aunque ahora observa menos, este guatemalteco que enseñó a muchas personas a apreciar la belleza del cielo, merece nuestro reconocimiento por su labor desinteresada. Este artículo es un homenaje a su persona.